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Esta es una de esas cosas que, lo mire por donde lo mire, no tendría por qué saber: el término gloryhole se refiere al agujero practicado en una mampara (generalmente, las que separan dos retretes contiguos en dos servicios públicos, o dos cabinas destinadas a otros usos en un local de oscura reputación) para que dos personas -generalmente, dos tíos- mantengan relaciones sexuales a través de él sin verse más que lo estrictamente necesario… Sí, lo sé, suena sucio y algo sórdido, pero refleja a la perfección el espíritu de un disco que precisamente juega su mayor baza en el campo del morbo proporcionado por el sexo chungo, el de debut de los canadientes Trust.

En “Trst” , aparecido en 2012, no había sitio para el romanticismo.  Ya lo hemos contado en estas páginas, pero no me importa repetirlo: las canciones que lo componían mostraban en su superficie los habituales temas de soledad, incomunicación, represión, etc, pero por debajo rezumaban (me ha dado hasta cosica emplear este verbo) electrónica para cuartos oscuros, sudor sobre las paredes forradas de vinilo y atmósferas corruptas de pura lascivia. Como cantaban Depeche Mode en sus turbios años de cuero, en aquella espléndida “Master & Servant“: “Domination’s the name of the game”, y parece que el dúo conformado por Robert Alfons y la singular Maya Postepski (Austra) lo tuvieron muy en cuenta a la hora de componer sus negrísimos himnos, a medio camino entre el primer synth-pop industrial de los de Basildon, y las pesadillas electro-punk de unos Crystal Castles puestos hasta arriba de popper. Para rematar la faena, la voz gutural de Alfons, que lo mismo puede recordar a Ian Curtis que hacerte sentir una mezcla de incomodidad y fascinación: algunos lo llaman morbo.

Gloryhole“: me gusta especialmente este tema, y ojo que no es fácil destacar una pista de entre tantos posibles singles como tiene el álbum. (De hecho, ya llevan cinco sencillos extraídos del mismo, desde aquel primer “Candy Walls” que avanzaron en 2011 con Sacred Bones, hasta el más reciente “Heaven” que han lanzado este año, ya bajo la cobertura de Arts & Crafts, su sello actual). La canción de tan explícito título tira del cuatro por cuatro y sintetizadores perturbadores para, en palabras de su vocalista, “hablar de su miedo al sexo“. Ya. Robert Alfons continúa explicando: ” Algunas experiencias personales sí que aparecen de forma dispersa en el disco… Pero llamar al tema “Gloryhole” no significa que esté refiriéndome a un situación concreta vivida por mí. De algún modo, está codificado“. Bueno, pues lo que tú digas, majo. Pero yo sólo sé que, aunque no debería saberlo, un gloryhole es lo que es, y sirve para lo que sirve. Puedes pintarlo de colores, si quieres, que seguirá siendo un gloryhole. Casi como este tema: en la teoría, lo que el cuerpo debería pedirnos es que nos lanzáramos sin reparos a la pista de baile. En la práctica, es escucharlo y recibir una poderosa y malsana invitación a espiar por el agujero de la pared: al otro lado nos esperan las sensaciones más equivocadas…y más placenteras.

Un pensamiento en “Gloryhole – Trust

  1. No entiendo como mezclas sòrdido con esta portada y la definiciòn de gloryhole

    ; )

    Muy bueno el post y la canciòn total. J ha girado la cabeza para preguntar quien eran.

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