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Para los que ya hemos asistido alguna vez a un concierto de The Flaming Lips, la puesta en escena de Wayne Coyne y su banda sigue siendo un espectáculo enormemente disfrutable, pero en el que el efecto sorpresa se ha desvanecido: cada vez son menos los que no han presenciado ese despliegue de disfraces, artillería pesada (para lanzar confetti), cantantes atrapados dentro de burbujas de plástico y globos gigantes que acompañan al rock psicodélico que tan bien practican los de Oklahoma. De modo análogo, parece como si con las últimas publicaciones de la banda se hubiera desinflado el interés (y creo que no es sólo el mío) por una propuesta que parece más aferrada a la idea de sorprender, sí-o-sí,  que a la sutileza con la que revistieron sus canciones en sus mejores momentos.

En lo que a mí respecta, reconozco que a partir de “At War With The Mystics” aparecieron los primeros síntomas de cansancio. Sólo Dios sabe lo mucho que me gusta “Pompeii am Götterdämmerung“, pero en aquel disco los de Wayne Coyne empezaron a bañar sus viajes ácidos en unos riffs cada vez más pesadotes, hasta cierto punto algo indigestos para un estómago delicado como el mío, armándome así de prejuicios y predisposiciones respecto a todo lo que habrían de publicar después. Probablemente no esté siendo del todo justo (ahí está la buena acogida de  “Embryonic“), pero lo que en cualquier caso permanece intacta es mi pasión por dos discos que, probablemente, sean los dos mejores de su carrera (¿O puede que también me lo parezca porque son mucho más accesibles que los seminales “Transmissions from the Satellite Heart ” o “Clouds Taste Metallic“?). De la grandeza de “The Soft Bulletin“, un maravilloso cruce entre la banda sonora de una película de Disney y el rock sinfónico de unos Pink Floyd pasados de ácido (o sea, Syd Barrett), casi no habría que decir nada, siendo como es uno de los discos capitales en la pasada década: es el disco de “Race For The Prize“, “Waitin’ for A Superman“, “Suddenly Everything Has Changed“,”Feeling Yourself Disintegrate“,”What Is The Light?“..uf…casi que se hace difícil creer que todas esas canciones pertenezcan al mismo disco. Su Obra Maestra, sin lugar a dudas.

Aunque su continuación quedó algo por debajo,  “Yoshimi Battles The Pink Robots” también contenía un puñado de canciones dignas de recordar, y la recepción de una crítica predispuesta a la más incondicional de las rendiciones, consecuentemente, fue bastante buena. “Fight Test” abría el disco como un tiro (pese al evidente préstamo de Cat Stevens, cuestión que finalmente se resolvió con el abono de los 75 % de los royalties) y a partir de ahí aquello era una (otra) orgía de space rock, psicodelia, apuntes electrónicos (esa “Ego Tripping At The Gates Of Hell” que, sin embargo, encaja) y surrealismo de terrible eficacia.

Do You Realize??” era la novena pista del disco, y sin lugar a dudas, se ha convertido en el estandarte de la banda y la canción con la que (¡yo hubiera preferido “Race for The Prize“!) se alcanca el apoteosis final en casi todas sus actuaciones. Convertida por votación oficial en la cámara de representantes de Oklahoma en el “himno rock” (¿?) de aquel estado norteamericano, motivos para serlo no faltan: ingenua y simplona como cualquier himno que se precie de serlo, a la canción podríamos también acusarla de efectista, pirotécnica y tan pendiente de emocionar (¡esa campanas, esa subidita de medio tono al final!) como podríamos decir del disco de Woodkid, por decir algo. Y sin embargo ¡ay! hasta las presas más resistentes pueden hundirse con una crecida que excede los cálculos de los ingenieros, y a nosotros nos pasa lo mismo: al final nos desborda el sentimiento de euforia, y preferimos dejarnos arrastrar por ese tsunami emocional que quedarnos agarrados al árbol del sentido común. Súmale ahora un montón de confetti, un fabuloso juego de luces, pelotas gigantes que botan sobre un montón de manos al cielo y la sensación compartida de que nada puede ser más bello que el ahora. No me culpéis, pero me encanta, y más aún, me acaba convenciendo de que nos bastaba simplemente con la demoledora belleza de los versos más simples: “¿Te das cuenta de tienes la cara más bonita? (…)¿Te das cuenta de que todos a quienes conoces, algún día, morirán?”

And instead of saying all of your goodbyes – let them know
You realize that life goes fast
It’s hard to make the good things last
You realize the sun don’-go down
It’s just an illusion caused by the world spinning round

(Foto: Isabel Cortés – ¡Un millón de gracias!)

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2 pensamientos en “Do You Realize?? – The Flaming Lips

  1. The soft bulletin es uno de mis discos favoritos, muy asociados a la època de Universidad y a tu hermano D, al que también le encantaba. Este disco también lo asocio al primer concierto que vi con R, a la pintura, las plumas y el gong.

    Como dices, el Yoshimi también me gusta, pero menos. Aún así, repitiendo y dejando de sorprender, su directo es una maravilla preciosista.

  2. Cada vez que escucho Yoshimi o At War with the Mystics me quedo pensando: “Oye, esto está muy bien; ¿de verdad el otro es muchííísimo mejor?” Y sí, basta con escucharlo para darse cuenta que lo es. Porque The Soft Bulletin es uno de los mejores discos de la historia.

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